Llega el fin de un año y a la vez, el comienzo de un nuevo ciclo para la mayoría de los occidentales.
Generalmente en estas épocas, acostumbramos a realizar un balance de lo hecho (y si no lo tienes por costumbre te lo recomiendo); miramos en retrospectiva los acontecimientos que marcaron esta etapa a punto de concluir y en nuestro universo interno las valoramos, sabiendo a través de nuestros sentimientos cuáles resultaron positivas para nuestras vidas y cuáles no.
Y bien digo: sentimientos , porque cada hecho que vivimos nos "resuena" emocionalmente de manera particular, mas allá del discernimiento racional al que arribemos en cada vivencia.
¿Cómo se explica esto de "sentir la resonancia emocional"? Por ejemplo si tu meta fue cambiar de trabajo por diversos motivos: insatisfacción, deseos de progresar en otras áreas, cambio de aire, etc. , y en vez de eso tuviste un aumento salarial que cubrió providencialmente unos gastos extras con la contrapartida de quedarte en el mismo lugar... ¿Tu valoración será positiva o no?. Entiendo que en estas circunstancias ambiguas, la respuesta correcta nos la brinda la resonancia emocional .
Algunas personas le llaman "Intuición", que es la capacidad de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento. Un talento que, bien comprendido, se lo ejercita para nuestro propio beneficio, y el de nuestro entorno.
Hace varios años que le presto particular importancia a la intuición. El uso cotidiano de esta importante herramienta de discernimiento psicoespiritual y decodificado por nuestros impulsos emocionales, me ha facilitado el encuentro de respuestas en diversas áreas de mi vida. Cuánto más "afino y regulo" la intuición con su uso, más claridad y enfoque preciso obtengo en los ámbitos donde la aplico.
Como experiencia personal para compartir, te cuento que en estas prácticas tomé como costumbre el "leer rostros" a través de las fotos. Hoy por hoy afirmo que puedo dibujar psicoemocionalmente al individuo con un grado bastante aceptable de proximidad; receptar muchos detalles de su personalidad, descubrir sus emociones, estádo de ánimo, y anhelos. En ocasiones me sorprendo con los datos que obtengo de un rostro en una foto, y esto ocurre cuando los contrasto con la persona en cuestión manifestándole la información que recibí "intuitivamente". Algunos virtuosos en este arte se hacen llamar videntes pero a mi modo de ver y comprenderlo, es simple práctica y perfeccionamiento del arte de Intuir.
Esta habilidad me resulta muy útil en mi interacción social, despejando las "capas de maquillaje" con la que muchos se vuelcan al mundo, y viendo al ser tal cual es, en una visión cercana a su verdadera esencia.
Me resulta por demás beneficiosa la intuición al aplicarla en el desarrollo de textos, siendo mi especialidad el área del desarrollo personal, procuro que cada reflexión aporte herramientas que provoquen al lector un despertar de conciencia, una emoción sanadora que despierte el conocimiento exacto para asistir a la superación de ese desafío por el que buscan respuesta.
En base a experimentar, equivocarme y corregir, fui profundizando en ella hasta internalizarla como un hábito cotidiano. Es así que fui identificando diversas actitudes que ayudan a mejorar nuestra habilidad intuitiva:
No juzgar, relajar la mente . Es importante diferenciar en nuestra mirada, los preconceptos que tenemos incorporados sobre los distintos tipos de personas o situaciones y, liberarnos de ellos. Afuera entonces los prejuicios, vaciando la mente de temores y preconceptos, y abriéndonos paso a aquellos sentimientos que nos brindan información certera de la realidad en la cual nos enfocamos. La meditación y una actividad creativa nos ayuda en este punto.
Ser plenamente concientes de nuestra realidad íntima y externa. Teniendo en cuenta el punto anterior, nos adentraremos a nuestro mundo interno para vernos tal cual somos y realizar la limpieza necesaria o al menos, un reconocimiento de aquellos miedos o figuras abstractas que nos limitan en nuestro desarrollo intuitivo. No teman al hacerlo puesto que el vernos o sabernos realmente como somos, resulta extremadamente beneficioso para nuestro camino evolutivo. Es claro para todos que la Verdad nos libera, en todo el sentido de la palabra. Al ver a estos temores o preconceptos identificados de manera conciente, ya no los relacionaremos con persona ni situación alguna, sabremos cuando aparecen, e iremos despejando el camino hacia una "resonancia emocional correcta".
Desarrolla tu imaginación, libera a tu espíritu, desestructura los hábitos cotidianos.
Comprobación . El paso que afirma toda deducción teoríca es sin lugar a dudas, la práctica. El comprobar nuestros datos intuitivos consolidará nuestra estima al respecto, y perfeccionará cada vez más a esta herramienta clave, en el desarrollo personal.
Si la practicas, cuéntanos tus experiencias. Y si no la ejercitas te animo a aplicar estos pasos en algún aspecto o circunstancia, y que nos devuelvas la experiencia, para el beneficio de todos en el grupo.
Un fuerte abrazo,
Ricardo Raúl Benedetti